Muchos latinoamericanos hemos soñado alguna vez con ir a Cuba, por muchas razones, seguramente todas muy diferentes. Pasé 11 días en Cuba entre La Habana y Trinidad. Tuve la suerte de participar en el Encuentro XIII de FELAFACS (Federación Latinoamericana de Facultades de Comunicación)
de la que soy parte, que este año se celebró allí. Fue todo un éxito, participaron cerca de 1250 académicos y estudiantes, de los cuales mas de 900 llegaron de fuera, de otros países de América Latina. Norte América y España.De las muchas cosas que vi, viví y me impactaron, quiero compartir tres:


Mercy ha participado en la restauración de algunas de las viejas casonas de El Vedado y por ello, sabe a fondo sobre los aspectos urbanísticos y la trayectoria de esta zona de la ciudad.

Tuve la oportunidad de pasar 7 de los 11 días en casas de cubanos para visitantes, convivir con ellos y degustar los platos hechos en casa.


Hay que decir que este prolongado bloqueo a la comida de 7 millones de cubanos ha sido atroz, pero ha hecho que ellos sean creativos y solidarios, más que ningún otro pueblo que haya conocido. Comparten lo que tienen y lo que no tienen, son cálidos y generosos anfitriones. Me hicieron sentir bienvenida y valorada y las cuentas que pasaron al final de mi estadía fueron mas que justas, no sentí en ninguno de los casos que quisieran aprovecharse de mi condición de turista, ni lloraron miseria, ni se quejaron, todo lo contrario. 

La tercera: los imaginarios exteriores sobre la calidad, cantidad y belleza de la música cubana se queda corta ante la realidad. Textualmente, en cada esquina hay un grupo de música de jóvenes o mayores, o de ambos mezclados, que interpretan los temas tradicionales, los que Cuba ha aportado para darle carácter a la música latinoamericana, pero también nuevas versiones, y mucha, mucha música nueva. Es el paraíso para los melómanos como yo y los rumberos como todos nosotros. Tuve la dicha de sentarme a la una de la tarde en un restaurantito de Trinidad a tomarme un vaso de agua helada y disfrutar, a esa hora, de un bello concierto que siempre hay por todas partes. Las noches cubanas son algo extraordinario, las posibilidades son inmensas, hay para todos los gustos. 
Video del grupo Amanecer de Playa Ancon, ensayando
concluí que cualquier visitante de corto paso puede hacer una lista de observaciones positiva o negativa de Cuba. Yo me abstengo. Los cubanos que conocí me inspiran el mas grande respeto y todo lo que quisiera ahora es acercarme a aquellos aprendizajes que podemos obtener de un país hermano que ha tenido una historia particular y única en nuestro continente. 

















































































































































































